Sin azucar


He empezado a tomar el café si azúcar. El café con leche hace tiempo ya que lo tomo sin azúcar y a la ensalada apenas le pongo sal. Estoy intentando aderezar las comidas con condimentos más naturales y menos nocivos.

En el caso del café, por ejemplo, el primer contacto en la lengua es amargo, pero una vez transcurridos esos primeros segundos de “amargura”, la boca se llena de su auténtico sabor. Creo que así se aprende a apreciar el auténtico sabor de las cosas.

El sabor de las cosas, como en las personas, va más allá de la primera impresión que proporcionan el azúcar, la sal, su sonrisa, su ropa, o ese mohín de tristeza.

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